Bibliotecas verdes para liderar el cambio sostenible desde la comunidad
La sostenibilidad ya no puede verse como un añadido en las bibliotecas, sino como una forma de entender su servicio público. No se trata solo de ahorrar energía, reducir residuos o diseñar edificios más eficientes, aunque todo eso importa. También implica acompañar a la ciudadanía en la comprensión de los grandes retos ambientales, facilitar información fiable y crear espacios donde aprender, compartir y actuar. En ese camino, las bibliotecas tienen una posición muy valiosa: están cerca de las personas, conocen sus comunidades y cuentan con una confianza construida durante años de trabajo cotidiano.

El trabajo The Green Librarian Handbook: A guide for libraries to lead sustainable change in Europe es una publicación de EBLIDA/ELAN realizada a través de RECIDA, la Red de Centros de Información y Documentación Ambiental. El trabajo está firmado por Marta Isabel García Rodríguez, Belén Lapardina Bernús, David Mercadal Cuesta, Alfonso Peña Rotella y Rosario Toril Moreno, con apoyo y asesoramiento de distintos profesionales del ámbito bibliotecario, documental, universitario y ambiental. Publicado en agosto de 2025, el manual se presenta como una guía europea para orientar a las bibliotecas que quieren avanzar en sostenibilidad desde la acción práctica.
El documento reúne políticas, herramientas, recursos, metodologías y buenas prácticas para que las bibliotecas puedan incorporar la sostenibilidad a su planificación, a sus servicios y a su relación con la comunidad. Comienza aclarando conceptos como biblioteca verde, sostenibilidad, desarrollo sostenible y bibliotecario verde. Después revisa políticas ambientales internacionales y europeas, presenta premios y vías de financiación, recoge metodologías de trabajo y muestra experiencias de bibliotecas de distintos países. El manual se completa con lecturas recomendadas y una lista musical temática, reforzando su tono inspirador y su idea de la sostenibilidad como una tarea compartida.
Qué significa ser una biblioteca verde y cómo empezar a actuar
Una de las aportaciones más útiles del manual es que ayuda a ordenar un tema que puede resultar amplio y, a veces, difícil de aterrizar. La sostenibilidad aparece vinculada a tres dimensiones: ambiental, social y económica. Desde esa mirada, una biblioteca verde no es únicamente un edificio eficiente o un espacio decorado con plantas. Es una institución que revisa sus decisiones, sus consumos, sus colecciones, sus actividades, sus alianzas y su manera de implicar a la ciudadanía. La sostenibilidad se convierte así en una práctica diaria, no en una etiqueta.
El manual también da protagonismo a la figura del bibliotecario verde. Lo presenta como un profesional de la información capaz de integrar la sostenibilidad en los valores, servicios y acciones de la biblioteca. Su papel no se limita a promover actividades ambientales, sino que también impulsa la coordinación interna, el bienestar de usuarios y equipos, la selección de recursos, la sensibilización comunitaria y la continuidad de los proyectos. Esta idea resulta especialmente necesaria porque recuerda que los cambios no dependen solo de grandes presupuestos, sino también de personas que conectan necesidades, oportunidades y colaboración.
Otro bloque importante del trabajo está dedicado a las políticas que dan contexto a la acción bibliotecaria. El manual recorre marcos internacionales y europeos relacionados con derechos humanos, Objetivos de Desarrollo Sostenible, Pacto Verde Europeo, transición energética, acceso a la información, datos abiertos, agua, biodiversidad, alimentación, movilidad, turismo, economía circular, educación y cultura. Esta parte permite ver que las bibliotecas no trabajan al margen de las grandes decisiones públicas. Al contrario, pueden traducir esas políticas a la vida cotidiana mediante formación, colecciones, talleres, exposiciones, servicios y proyectos locales.
Recursos, financiación y métodos para llevar la sostenibilidad a la práctica
El manual no se queda en el diagnóstico. Una parte muy práctica está dedicada a premios, programas de financiación, metodologías y recursos que pueden ayudar a las bibliotecas a poner en marcha proyectos sostenibles. Entre los reconocimientos menciona el IFLA Green Library Award, los premios New European Bauhaus, los European Sustainable Energy Awards o los UN SDG Action Awards. Más allá del premio en sí, estas convocatorias sirven para dar visibilidad a proyectos, compartir modelos replicables y demostrar que las bibliotecas también forman parte de las respuestas ante la crisis climática.
En cuanto a financiación, el documento recoge programas europeos como Horizon Europe, LIFE, Erasmus+, Creative Europe e Interreg. Cada uno ofrece posibilidades distintas según el tipo de proyecto: investigación, cooperación, transición energética, educación ambiental, cultura, movilidad, patrimonio, alianzas territoriales o participación ciudadana. Esto abre una puerta interesante para bibliotecas que desean ampliar el alcance de sus iniciativas, sumarse a redes europeas o colaborar con otras entidades. La sostenibilidad, vista así, no es un proyecto aislado dentro de la biblioteca, sino una oportunidad para trabajar con escuelas, ayuntamientos, asociaciones, universidades y comunidades locales.
También resulta útil la recopilación de metodologías. El manual incluye propuestas como Bibliotecas Hexagonales, Design Thinking for Libraries, Laboratorios Bibliotecarios, bibliotecas como tercer lugar y diseño de servicios centrado en las personas. Todas ellas tienen un punto en común: invitan a escuchar mejor a la comunidad, probar soluciones, evaluar lo aprendido y adaptar los servicios a necesidades reales. Para una biblioteca que quiera iniciar su camino verde, estas metodologías pueden ser una buena base para empezar con preguntas sencillas: qué impacto generamos, con quién podemos colaborar y qué pequeño cambio podemos probar primero.
Ejemplos europeos que demuestran que otra biblioteca ya está en marcha
La parte de buenas prácticas muestra que la sostenibilidad puede adoptar muchas formas según el contexto. El manual recoge experiencias relacionadas con edificios, redes de trabajo, bibliotecas de las cosas, inclusión social, difusión de los ODS, arte, activismo, participación comunitaria, educación ambiental y comunidades rurales. Aparecen casos como la instalación solar de la British Library, la Rami Library en Turquía, Bioteka en Lublin, DLR LexIcon en Irlanda, RECIDA en España, el grupo de sostenibilidad de la Biblioteca de la Universidad de Malmö o las bibliotecas de las cosas en Finlandia y Polonia.
Estas experiencias ayudan a romper una idea muy extendida: que una biblioteca verde necesita empezar con una gran reforma arquitectónica. El manual demuestra que hay muchos caminos posibles. Una biblioteca puede prestar objetos para reducir compras innecesarias, organizar clubes de lectura verde, crear una biblioteca de semillas, facilitar reparación y reutilización, abrir espacios de diálogo, colaborar con productores locales, divulgar datos ambientales o impulsar actividades con infancia y juventud. Algunas acciones requieren inversión, pero otras se apoyan sobre todo en creatividad, cooperación y una mirada atenta a lo que la comunidad necesita.
El valor de este manual está en mostrar que las bibliotecas no son espectadoras del cambio sostenible. Pueden ser espacios donde la ciudadanía comprende mejor lo que está ocurriendo, encuentra información fiable y participa en acciones cercanas. Para el personal bibliotecario, la guía ofrece ideas, referencias y ejemplos que pueden adaptarse a distintos tamaños, recursos y realidades. No todas las bibliotecas podrán hacer lo mismo, pero todas pueden dar un paso. Y cada paso cuenta cuando se trata de cuidar el presente y abrir posibilidades más justas para el futuro.









