Radiografía de la digitalización del patrimonio bibliográfico en España
El patrimonio bibliográfico es memoria, investigación, identidad local y también futuro. Digitalizarlo significa abrir puertas para que una persona en un pueblo, un aula o un centro de investigación pueda llegar a manuscritos, incunables, impresos antiguos, prensa histórica, carteles o materiales sonoros sin depender de la distancia. Pero la digitalización no ocurre por inercia; requiere decisiones, recursos y coordinación entre instituciones. Por eso, contar con una fotografía del momento en el que estamos ayuda a priorizar, evitar duplicidades y detectar lo que aún no ha llegado al mundo digital. Y no se trata solo de escanear: también hay que describir, publicar y asegurar que ese acceso se mantenga con el tiempo.

El Grupo de Trabajo para la Estrategia Nacional de Digitalización del Consejo de Cooperación Bibliotecaria ha publicado el «Informe sobre la digitalización del patrimonio bibliográfico en España». Su labor se enmarca en la Estrategia Nacional de Digitalización 2022-2026 y parte de una idea muy práctica: mejorar la recogida de datos para conocer con precisión la situación del país y orientar planes y proyectos. El informe nace de la necesidad de conocer el estado actual, detectar lagunas en contenidos, lenguas y tipologías, y coordinar esfuerzos en digitalización, acceso en línea y preservación a largo plazo. Con ese enfoque, el documento no se queda en lo declarativo, sino que intenta ordenar el terreno para que las decisiones futuras se apoyen en información comparable, sin perder de vista que cada tipo de biblioteca trabaja con realidades muy distintas.








