6 películas en las que los archivos tuvieron un papel protagonista… pero hay más

9 junio, 2020 at 08:00

A lo largo de la historia del cine, los archivos, los documentos y los archiveros han sido elementos empleados para dar respuesta al propio argumento del film. Parte de la trama, en numerosas producciones, se sustenta en documentos, en expedientes, ficheros y en archivos. En ocasiones, en los metrajes, los archivos son lugares físicamente separados de la actividad de la propia institución, y los archivos más representados en el cine son los del Gobierno y las Administraciones Públicas.

Los archivos dentro del séptimo arte

Hablar de cine es hablar del arte consistente en capturar, montar y proyectar fotogramas de forma rápida y sucesiva, dando como resultado la ilusión de una imagen en movimiento. Y, por otro lado, la palabra archivo tiene una amplia variedad de acepciones, pero nos vamos a quedar con la que ofrece la Ley de Patrimonio Histórico Español (1985).

«Los archivos son los conjuntos, o la reunión de varios de ellos, reunidos por las personas jurídicas, públicas o privadas, en el ejercicio de sus actividades, al servicio de su utilización para la investigación, la cultura, la información y la gestión administrativa. Asimismo, se entiende también por archivos las instituciones culturales donde se reúnen, conservan, ordenan y difunden para los fines anteriormente mencionados dichos conjuntos orgánicos».

¿Primero lees el libro y luego ves la película?… ¿O al revés?

29 febrero, 2016 at 08:20

¿Primero lees el libro y luego ves la película o primero ves la película y luego lees el libro?… El orden de los factores sí que puede alterar la percepción que se tenga de la historia. No es lo mismo el poder de la imaginación y la creación de un mundo ficticio en la mente en base a las vivencias / experiencias cuando se lee un libro, que ponerse delante de la pantalla y dejarse llevar por el hilo de la película. No son pocos los que optan por leer el libro y luego no ver la película para no perder esa magia conseguida a través de la lectura… aunque tampoco son pocos los que optan por ver directamente la película y no leer el libro. Cada uno tiene sus gustos y sus preferencias.

Leer un libro y ver la película, en ocasiones, puede acabar en decepción

También es verdad que depende mucho del libro y de la película en cuestión. En ocasiones la película supera las expectativas que se tienen del libro, pero también es cierto que muchas veces cuando se lee un libro y luego se ve la película vemos que no nos acaba de llenar o que se han saltado pasajes que se consideraban importantes o que se esperaban de otra manera.

Hagas lo que hagas tienes que saber que las bibliotecas están preparadas para satisfacer tus necesidades. ¿Quieres un libro?… toma, este es. ¿Quieres ver la película?… toma, es esta. ¿Quieres el libro y la película?… pues toma este pack. Y es que hace pocos días veíamos por Twitter una excelente forma de difusión de la colección de la Biblioteca para Jóvenes Cubit (Zaragoza) en la cual con una especie de faja anunciaban packs en los cuales te podías llevar el libro y la película (2×1) o el libro, la película y la banda sonora (3×2). Simplemente genial.

10 grandes libros que no han llegado al cine, pero sí a las bibliotecas

30 noviembre, 2015 at 08:17

No todas las grandes novelas pasan por el cine. Hay algunas de ellas que resisten su paso a la gran pantalla. Hace unas semanas la sección HoyCinema del diario ABC publicaba un artículo sobre las diez novelas más famosas que se resisten a convertirse en películas. Diez novelas que resisten convertir sus páginas en fotogramas, pero que no se resisten a estar presentes en las bibliotecas… ¡¿Quién se puede resistir a estar en una biblioteca?!… pues nadie.

Los grandes libros sin adaptación cinematográfica

Novelas como Cien años de Soledad (de Gabriel García Márquez), El guardián entre el centeno (de J. D. Salinger), La conjura de los necios (de John Kennedy Toole)… se quedarán, por ahora, solamente en el poder de la imaginación de sus lectores sin que haya una película que les guíe y le ponga cara a sus personajes. Para muchos, mucho mejor así… mientras otros esperan que haya directores y productores que sean capaces de asumir estos grandes retos narrativos.

A continuación os mostramos el listado de las novelas con su presencia en las Redes de Bibliotecas Públicas de España que cuentan con catálogos AbsysNet.

Memorias del subsuelo, de Fiodor Mijaïlovich Dostoevskiï

Memorias del subsuelo, también conocida en español como Apuntes del subsuelo, es una novela del autor ruso Fiódor Mijáilovich Dostoyevski. Fue publicada en 1864 y es considerada una de las obras clave en la literatura rusa. Fue escrita en un momento en el que el autor padecía grandes trastornos emocionales producto del fallecimiento de su esposa María Dmítrievna Isáyeva (15 de abril de 1864), y de la posterior muerte de su hermano Mijaíl, muy querido para él. A estos problemas personales, se agregaban además la clausura de sus revistas por parte de las autoridades y su adicción al juego, que le acarrearían graves problemas financieros.

Memorias del subsuelo, de Fiodor Mijaïlovich Dostoevskiï

El miedo infundado a la nueva tecnología viene de lejos

20 marzo, 2014 at 08:15

Y así nos lo hace saber la siguiente imagen extraída del libro “Bad for You: Exposing the War on Fun!” y que recuperamos de una entrada publicada a principios de año en la página web de Microsiervos.

Fear of the new. A techno-panic timeline

La novedad asusta, pero la novedad tecnológica asusta aún más. No hay nada más que ver las siguientes teorías sobre cada uno de los avances tecnológicos de cada época. Según se inventaba algo siempre había alguien que intentaba tirarlo por tierra infundando un miedo, desconocido, sobre la evolución tecnológica de hombres y mujeres.

En el año 360 A.C. a Platón ya le preocupaba que los jóvenes estudiantes confiasen en la escritura ya que les debilitaría su capacidad para recordar, lo que no sabía Platón era que gracias a esos escritos, hoy día, se recuerda su discurso.

En 1494, Johannes Trithemius (escriba), clama contra la invención de la imprenta haciendo alusión a que la palabra escrita sobre pergamino durará mil años y preguntándose cuánto durará la palabra escrita sobre papel.

En el año 1545, Conrad Gesner (científico e inventor del lapicero) se empezó a preocupar por la sobrecarga informativa diciendo que tantos libros nos harán confusos y serán perjudiciales para el cerebro.