Radiografía de la digitalización del patrimonio bibliográfico en España

3 febrero, 2026 at 07:33

El patrimonio bibliográfico es memoria, investigación, identidad local y también futuro. Digitalizarlo significa abrir puertas para que una persona en un pueblo, un aula o un centro de investigación pueda llegar a manuscritos, incunables, impresos antiguos, prensa histórica, carteles o materiales sonoros sin depender de la distancia. Pero la digitalización no ocurre por inercia; requiere decisiones, recursos y coordinación entre instituciones. Por eso, contar con una fotografía del momento en el que estamos ayuda a priorizar, evitar duplicidades y detectar lo que aún no ha llegado al mundo digital. Y no se trata solo de escanear: también hay que describir, publicar y asegurar que ese acceso se mantenga con el tiempo.

Del papel al acceso digital del patrimonio bibliográfico

El Grupo de Trabajo para la Estrategia Nacional de Digitalización del Consejo de Cooperación Bibliotecaria ha publicado el «Informe sobre la digitalización del patrimonio bibliográfico en España». Su labor se enmarca en la Estrategia Nacional de Digitalización 2022-2026 y parte de una idea muy práctica: mejorar la recogida de datos para conocer con precisión la situación del país y orientar planes y proyectos. El informe nace de la necesidad de conocer el estado actual, detectar lagunas en contenidos, lenguas y tipologías, y coordinar esfuerzos en digitalización, acceso en línea y preservación a largo plazo. Con ese enfoque, el documento no se queda en lo declarativo, sino que intenta ordenar el terreno para que las decisiones futuras se apoyen en información comparable, sin perder de vista que cada tipo de biblioteca trabaja con realidades muy distintas.

¿Sabes cómo aplicamos las normativas FADGI, Metamorfoze e ISO 19264 en la digitalización bibliográfica?

10 junio, 2025 at 07:30

La digitalización del patrimonio bibliográfico va mucho más allá de escanear documentos: es una forma de proteger y dar acceso a nuestra memoria colectiva. Para lograrlo con rigor y calidad, el personal digitalizador de Baratz debe conocer y aplicar ciertas normativas internacionales que garantizan resultados fiables y duraderos. En esta Cápsula veremos cómo se interpretan y aplican los estándares FADGI, Metamorfoze e ISO 19264 desde la práctica diaria de quienes se encargan de digitalizar tesoros bibliográficos.

Digitalizar sin una guía clara puede conducir a resultados poco consistentes, imágenes difíciles de preservar y difundir, o incluso a daños en el material original. En cambio, seguir estándares como FADGI, Metamorfoze o ISO 19264 garantiza que el trabajo cumple criterios internacionales de calidad, algo esencial para bibliotecas, archivos e instituciones culturales que buscan preservar y difundir su patrimonio de forma segura y eficaz. Aplicar estas normativas contribuye a que el proceso sea más riguroso y controlado.

El Archivo Municipal de Málaga pone en línea más de 16 500 ejemplares digitalizados de prensa histórica

27 junio, 2019 at 08:03

En un mundo híper globalizado y sobrecargado de información como es el nuestro, los archivos y las bibliotecas juegan un papel fundamental para organizar, facilitar y garantizar el acceso a la información de los ciudadanos. Internet permite ampliar el alcance y la difusión de la información y contenidos de bibliotecas y archivos de manera inmediata, permitiendo con ello la creación y difusión de conocimiento, la promoción de la igualdad en el acceso a la información, el aumento de la visibilidad o el crecimiento y aceleración de la innovación.

Cultura: Revista general mensual ilustrada

Está claro que cuánto más informados estemos mejores decisiones podremos tomar. Por eso el acceso a la información ha sido incluido como uno de los objetivos de desarrollo sostenible dentro de la Agenda 2030 de la ONU:

Objetivo 16.10. Garantizar el acceso público a la información y proteger las libertades fundamentales, de conformidad con las leyes nacionales y los acuerdos internacionales.

Los archivos y las bibliotecas se convierten así en instituciones fundamentales pues ofrecen las infraestructuras necesarias para el acceso a la información, además de ayudar a las personas a usar adecuadamente dicha información, y por último, la preservan, garantizando así el acceso permanente a las siguientes generaciones. En definitiva, archivos y bibliotecas forman una red de confianza para los ciudadanos.