8 razones por las que trabajar en una biblioteca puede ser la mejor decisión de tu vida

18 marzo, 2019 at 08:05

Todas las personas deberían ir a la biblioteca, al menos, una vez a la semana. No hace falta que vayan con un objetivo claro, muchas veces basta con dejarse llevar hasta ella para encontrarlo. Y es que la biblioteca no son solamente libros. No. La biblioteca es información, es conocimiento, es formación, es entretenimiento, es unión, es lugar de encuentro… La biblioteca, en definitiva, es para las personas, aunque no lo sepan todavía.

Todas las personas deberían ir a la biblioteca al menos una vez a la semana

Alguien que sí lo sabe, y trabaja para que lo sepan, es el personal bibliotecario. Profesionales que son nexo de unión entre las personas y la biblioteca. Profesionales que pueden no saber de todo… pero que sí saben guiarte para que sepas dónde encontrarlo. Para ellos todos los días son una nueva aventura al trabajar directamente con las personas y con sus necesidades de todo tipo y nivel por conocer y saber. Sin duda que la vocación de servicio es más que necesaria para saber estar y vivir todo tipo de situaciones, tanto gratificantes como incómodas.

Ahora bien, ¿qué motiva a una persona a querer trabajar en una biblioteca? Entre las primeras opciones de respuesta estarían: trabajar, sentirse valorado en lo que hace y ayudar a las personas en sus necesidades de acceso a la información. En pocas palabras: Trabajar para que otras personas puedan prosperar en sus vidas y que las bibliotecas sean tenidas en cuenta como motores sociales.

Quizás todo esto que os hemos contado no os parezca suficiente razón como para que trabajar en una biblioteca sea la decisión de vuestra vida. Es por ello por lo que hemos elaborado un pequeño listado con una serie de razones que muestran y demuestran la importancia del trabajo del profesional de biblioteca. Una pequeña defensa y motivación para los bibliotecarios, y una pequeña guía para que todo el mundo tenga unas pinceladas básicas de lo que es esta profesión.

Pautas que las bibliotecas deben tener en cuenta para ofrecer sus servicios a personas con dislexia

14 marzo, 2019 at 08:05

La dislexia es una dificultad en el aprendizaje que afecta al 15 % de la población mundial según el National Center of Learning Disabilities. Las bibliotecas no deben olvidar a estas personas y cumplir con uno de sus objetivos principales: el acceso a la información, por lo que la lectura es de vital necesidad para reducir los riesgos de exclusión social. Es por ello por lo que la IFLA ha elaborado una guía para proporcionar una serie de recomendaciones cuya finalidad es otorgar servicios bibliotecarios de calidad a las personas con dislexia.

Biblioteca el 15 por ciento de la población sufre dislexia

La «Guía de servicios bibliotecarios para personas con dislexia – Revisada y ampliada» define a la dislexia como «un trastorno de base neurológica que interfiere en la adquisición y el procesamiento del lenguaje; por lo tanto se caracteriza por problemas en la lectura, ortografía, escritura, habla y/o escucha, lo que inhabilita para aprender a leer o escribir correctamente, sin importar la inteligencia o el esfuerzo».

La propia guía facilita una serie de características comunes del lector con dislexia, aunque este grupo de personas no puede ser considerado como un grupo homogéneo. Entre las características destacan que (1) leen despacio, (2) tienen que leer dos o tres veces ciertas palabras y pasajes, (3) tienen cierta tendencia a perderse en la página y, por tanto, tienen que buscar la frase que estaban leyendo, y (4) ponen mucho esfuerzo en leer palabra a palabra y, por lo tanto, no captan el sentido del texto.

El modelo SaaS para bibliotecas, archivos o centros de documentación: una opción cada vez con más adeptos

12 marzo, 2019 at 08:01

La adaptación del mundo de la documentación es siempre constante: nuevos estándares, nuevos formatos y normas, y nuevos sistemas. Incluso también en los modelos de distribución se producen cambios. Esta evolución se puede percibir en bibliotecas, archivos o mismamente en unidades de información. Organismos siempre preocupados por ofrecer más y mejores servicios a las personas a través de una tecnología que facilite el trabajo de los profesionales y aporte valor a las personas en su relación con ellos.

La adaptación del mundo de la documentación es siempre constante y se puede percibir en Bibliotecas, Archivos y Unidades de Información

Desde hace unos años la apuesta por el modelo del «Software como Servicio» (SaaS) ha ido en aumento y se está convirtiendo en una opción cada vez más viable para las organizaciones que buscan tener accesibilidad a soluciones de software. Según un estudio de IDC, el SaaS representará aproximadamente el 60 % de la inversión en la nube para el año 2020. El mundo de los sistemas de gestión bibliotecaria, documental y archivística no iba a ser menos y desde Baratz llevamos ya varios años ofreciendo esta posibilidad tanto a nuestros posibles clientes como a la base ya instalada. Hoy os hablamos de esta opción, que está resultando muy cómoda y práctica para varios de nuestros clientes.

9 bibliotecarias destacadas de la historia de las bibliotecas en España

8 marzo, 2019 at 08:09

Las bibliotecarias han tenido un papel destacado en el panorama nacional. No sin posibles trabas, consiguieron hacerse un hueco dentro de las bibliotecas para llevar la información y el conocimiento hasta el más recóndito de los lugares. Es por eso por lo que nos gustaría rendir un pequeño homenaje a las bibliotecarias. Un homenaje en forma de visibilidad y reconocimiento de grandes profesionales que han aportado grandes avances en pro de la profesión, las bibliotecas, su defensa y servicios.

La bibliotecaria Ángela García Rives en al Biblioteca Nacional de España

Profesionales como Ángela García Rives que fue la primera bibliotecaria española. Enriqueta Martín Ortiz de la Tabla que tuvo gran relevancia en el acceso de las mujeres a la profesión bibliotecaria. María Moliner que, además de escribir el «Diccionario del uso del español», llevó las bibliotecas a todos los rincones rurales del país. Juana Capdevielle que puso en marcha del servicio circulante de lectura para los enfermos del Hospital Clínico y de la Cruz Roja. Elena Amat que fue directora de las Bibliotecas Populares de Madrid. Joana Raspall que mantuvo su compromiso de salvar libros catalanes de la destrucción durante la Guerra Civil. Concha Fernández-Luna que se comprometió con la promoción de los textos infantiles ilustrados. Gloria Fuertes y la organización de la primera «Biblioteca Infantil ambulante» por pequeños pueblos. Y Montserrat Roca que introdujo el acceso libre a documentos o la ampliación de horarios de la biblioteca sin interrupciones.