La «biblioterapia» usa el poder de los libros y su lectura para tratar de sanar a las personas

6 mayo, 2019 at 08:09

La «biblioterapia» asume que la lectura tiene propiedades para tratar de sanar a las personas ante diversos problemas, como por ejemplo enfermedades mentales o trastornos emocionales. Esta disciplina trata de enfocar los problemas y darles una posible solución a través de lecturas recomendadas por expertos. Debe quedar claro que no es sustitutiva de la medicina tradicional, pero que puede ayudar al menos a distraer y abstraerse de la enfermedad a los pacientes. Son múltiples las bibliotecas que han participado y creado proyectos e iniciativas enfocadas en la «biblioterapia» en colaboración con centros de salud y centros sociales.

La biblioterapia asume que la lectura tiene propiedades para tratar de sanar a las personas

Aunque la Real Academia Española no recoge el término «biblioterapia» en su diccionario, sí que está definido y documentado por múltiples organismos y sitios web. Uno de ellos es la Association of Hospital and Institution Libraries, la cual en 1966 la aceptó y promulgó como «el uso de materiales de lectura seleccionados como coadyuvantes terapéuticos en medicina y psiquiatría; también orientación en la solución de problemas personales a través de la lectura dirigida».

Destacar también la definición de «biblioterapia» en la Wikipedia: «La biblioterapia es una disciplina que inicialmente utiliza la relación de las personas, con la forma y el contenido de libros, como recurso terapéutico. La biblioterapia, así basada en la poesía y otras palabras escritas, es combinada usualmente, con la terapia a través de la escritura. Como una práctica general sanadora, la biblioterapia asume que la lectura tiene buenas propiedades».

E incluso el diccionario ODLIS: Online Dictionary for Library and Information Science recoge la definición del término «biblioterapia»:

El uso de libros seleccionados en base al contenido de un programa de lectura planificado diseñado para facilitar la recuperación de los pacientes que sufren de enfermedades mentales o trastornos emocionales. Idealmente, el proceso se desarrolla en tres fases: (1) identificación personal del lector con un carácter particular en la obra recomendada, (2) lo que da lugar a una catarsis psicológica, (3) que conduce a una comprensión racional de la relevancia de la solución sugerida en el texto para la propia experiencia del lector. Se aconseja la asistencia de un psicoterapeuta capacitado.

«Biblioterapia»: tipos, profesionales y proyectos en bibliotecas

Existen diversos programas en centros sanitarios donde se usa la lectura como estimulación e incluso como curación. El conjunto de pacientes hacia los que va enfocada la «biblioterapia» no se podrían circunscribir a un grupo en concreto puesto que puede servirnos a todos en un momento determinado, aún sin estar enfermos. Sin embargo, después de consultar varios estudios dedicados a este tema podríamos decir que existen tres principales grupos de personas. Según Pereira, M. referenciado en el artículo «La biblioterapia como práctica profesional del bibliotecólogo», la «biblioterapia» más común se divide en los siguientes tipos:

  1. Institucional: Su formato es individual o para un grupo generalmente pasivo. El cliente es un paciente médico o psiquiátrico, prisionero o cliente en práctica privada. El servicio normalmente es contratado por una sociedad y el terapeuta que lo lleva a cabo es un equipo médico o un bibliotecario con material didáctico. La técnica llevada a cabo es la discusión del material. Se realiza tanto en instituciones públicas como privadas con una finalidad normalmente informativa con alguna visión interna.
  2. Clínica: El formato es en grupo activo voluntario o involuntario y es solicitado fundamentalmente por personas con problema emocional o de comportamiento. El servicio es contratado bien por una sociedad o bien por un individuo. El terapeuta que lo lleva a cabo es un médico, instructor de salud mental o bibliotecario generalmente en consulta con literatura generalmente imaginativa. La técnica usada en este caso es discusión de material con énfasis en las visiones y reacciones del cliente y se lleva a cabo en instituciones privadas o comunidades con el fin de visión interna o cambio de comportamiento.
  3. Desarrollo: Se pone en práctica con grupos activos o grupos voluntarios. Son personas normales en situación de crisis, por esto la forma de contratación es individual. El terapeuta en este caso es un bibliotecario, profesor u otro usando literatura imaginativa y/o didáctica y se realiza mediante la discusión del material con énfasis en las visiones y reacciones del cliente. Se practica en comunidades y su finalidad es volver al comportamiento normal.
Tipos de biblioterapia

Teniendo en cuenta este estudio, se puede que los profesionales que se dedican o se deberían dedicar a la práctica de la «biblioterapia» son siempre profesionales titulados como médicos, profesionales de la salud mental y bibliotecarios, por ser los tres tipos de profesionales más aptos y preparados profesionalmente para desarrollarla. Pero esto no siempre es así. En muchas ocasiones, bien por falta de medios o bien por falta de interés real en los propósitos y finalidades de esta disciplina, la «biblioterapia» es desarrollada por voluntarios que aportan todo su buen hacer y ganas, pero no ese valor añadido que sí puede llegar a proporcionar un profesional en la materia.

Hay bibliotecas que han puesto en marcha proyectos e iniciativas enfocadas a la «biblioterapia». Por ejemplo, El proyecto «Biblioterapia, lecturas saludables» cuenta con la participación de profesionales de Bibliosaúde (Biblioteca Virtual del Sistema Público de Salud de Galicia) y de la Red de bibliotecas públicas de Galicia. La iniciativa conjunta del área de Pediatría (Osakidetza) y de la biblioteca de Muskiz en el proyecto «Lecturas que curan». O el programa «Biblioterapia para mayores» puesto en marcha por la Biblioteca Municipal de Soto del Real Pedro de Lorenzo:

El programa Biblioterapia para mayores, ideado por su biblioteca municipal, comenzó en 2012 como un servicio de préstamo institucional a estos centros, orientado a la población mayor que presenta una mayor vulnerabilidad e invisibilidad, los ancianos de sus residencias, muchos de ellos aquejados por déficits cognitivos y de movilidad.

La «biblioterapia» y su estrecha relación con los libros de literatura

Muchas personas tienden a identificar la «biblioterapia» únicamente con libros de autoayuda, pero estos coexisten con libros de literatura imaginativa y didáctica. Por ejemplo, un estudio de investigadores de Inglaterra e Italia afirmaba que leer novelas de Harry Potter ayuda a superar prejuicios hacia grupos discriminados, según informa el Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC). O libros como El Principito para crecer y aceptarse a uno mismo o El gran Gatsby para superar problemas de exclusión y aislamiento, según proponen el sitio web filosofía&co.

Los libros de autoayuda se integrarían únicamente dentro de un tipo de «biblioterapia» de desarrollo ya que, quien se inclina por encontrar soluciones a su problema usando este tipo de libros lo hace por sí mismo, buscando en ellos el remedio y sin llegar a salir fuera porque cree que puede solucionar su problema por sí mismo.

Para finalizar, la «biblioterapia» usa el poder de los libros como transmisores de ideas y pensamientos a través de la lectura para tratar de sanar a las personas… sin olvidar el efecto placebo de esta disciplina.

Imagen superior cortesía de Shutterstock

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